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Guerra de Vietnam Comunidad dedicada al estudio de las Guerras en Vietnam
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Movimientos Anti Guerra de Vietnam
Crisis interna en los EE.UU. 1960 y 1970

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monocone
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MensajePublicado: 06 Jul 2009 10:07 pm    Título del mensaje: Movimientos Anti Guerra de Vietnam Responder citando

Lecciones del movimiento antiguerra

La “época de guerra y revoluciones” afectó a los Estados Unidos directamente.
Exactamente diez años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el Movimiento Civil por los Derechos de los Negros se desató a lo largo del sur y se expandió por todo el país, ganando el apoyo de la mayoría, llevando a una división en la clase dominante, con un sector decisivo que tomó la iniciativa para acabar con el sistema de segregación legal en el sur concediendo derechos civiles para la población negra. El movimiento por los Derechos Civiles asestó un duro golpe al macartismo y dio lugar al inicio de la militancia estudiantil en el movimiento antiguerra y a la radicalización estudiantil característica de los sesenta.
La revolución cubana de 1959 fue también una fuente de inspiración para la naciente radicalización en los Estados Unidos.

La expansión del Movimiento por los Derechos Civiles en todo el país dio cuenta de diferentes reacciones en los estudiantes, y más tarde en la clase obrera con la guerra en Vietnam, en contraste a la respuesta dada a la guerra de Estados Unidos contra Corea.

Desde el comienzo del movimiento contra la guerra en Vietnam en 1964, (cinco años después de que Estados Unidos iniciara directamente la intervención militar), las muchas personas y grupos que participaron en el movimiento se comprometieron en agudos debates sobre el curso, la estrategia y las tácticas del movimiento. Algunos de estos debates tuvieron decisivas consecuencias para el movimiento y la guerra misma. Durante los diez años del movimiento antiguerra desde 1965 a 1975, el ala marxista revolucionaria proletaria, representada por el Socialist Workers Party (antecesor del Socialist Worker Organization), que partió siendo una pequeña minoría en un pequeño movimiento, llegando a ser parte de la dirección de un movimiento de millones, un movimiento que llegó a tener un peso decisivo en el desarrollo de la guerra misma. Y no solamente eso, sino también el impacto de la revolución vietnamita en la población de los Estados Unidos, si bien no pudo en ese momento conducir a que la clase obrera norteamericana se hiciera del poder, contenían muchas semillas de la futura revolución socialista en los Estados Unidos mismos. Asimismo, los debates en el movimiento antiguerra que se desarrollaba reflejan, en muchos sentidos, los elementos necesarios para el cambio en la totalidad de la estructura de clases de los Estados Unidos.
Esto puede sonar exagerado, pero pienso que se puede sostener que esta afirmación es fidedigna.

El interés propio y el movimiento antiguerra.

Fue fundamental para un enfoque marxista del ala revolucionaria del movimiento antiguerra, el cual comenzó principalmente como un movimiento estudiantil, el punto de vista del marxismo que considera a la lucha de clases como el motor del cambio social y a la clase obrera como la única clase con el potencial y el poder efectivo para transformar la sociedad.
Este principio, esta idea básica, moldeó todo el enfoque de los revolucionarios al desarrollo del movimiento antiguerra. Relacionado con esta idea, es el concepto de que las masas entran en acciones políticas únicamente si perciben que sus propios intereses están comprometidos.
Por lo tanto, la tarea para el Movimiento antiguerra era apelar al pueblo americano y hacerlo sobre la base de su interés propio (esta es una verdad que se aplica para el movimiento antiguerra actual)

La estrategia desarrollada por los revolucionarios en el movimiento contra la guerra en Vietnam tenía estos componentes: acción de masas, independencia política de los partidos de la clase dominante (Demócratas y Republicanos), organización alrededor de las demandas básicas hacia el gobierno de Estados Unidos como el respeto por el derecho de autodeterminación del pueblo vietnamita. Esta estrategia fue internacionalista.
Esto es, buscó unir los intereses de la población vietnamita a los intereses del pueblo americano y a todos los pueblos del mundo. Cada aspecto de esta estrategia está basado en la idea de que sólo el movimiento masivo de la clase obrera podría obligar a los Estados Unidos a terminar esta guerra.
Las acciones de masas proporcionaron una alternativa al gobierno e independencia de los partidos Demócrata y Republicano.
El carácter principista de las exigencias sobre el gobierno evitó que el movimiento fuera cooptado por la clase dominante.
La acción de masas es una estrategia de la clase obrera, opuesta, por ejemplo, a los petitorios, cartas escritas, lobbys, proyectos electorales (aún cuando todos éstas tácticas pueden ser útiles ocasionalmente) porque las acciones de masas, las movilizaciones callejeras son la clave de la fortaleza de la clase obrera, tanto por su número como por su potencialidad, ya que pueden abrir el camino para que la clase obrera avance en la instauración de su propio gobierno, aunque por supuesto, el movimiento antiguerra nunca llegó a desarrollarse hasta este punto.

Tácticas antiguerra que emanan de la estrategia

Las más efectivas tácticas emanaron de esta estrategia elemental. Las acciones de masas fueron las movilizaciones callejeras llamadas por el frente único de todos los grupos que acordaban unirse en acciones comunes antiguerra.
Fueron organizadas como movilizaciones pacíficas, legales, con autorización. Es importante recordar que en los comienzos y a mitad de los sesenta no eran tan lejanas las persecuciones de Joe McCarthy, de la década del cincuenta. Las movilizaciones en oposición a la política exterior de los Estados Unidos no eran tan comunes ni frecuentes.
Había una significativa cantidad de persecuciones al comunismo, intimidaciones, y ataques físicos en los comienzos del movimiento antiguerra.
Por lo tanto era importante facilitar todo lo posible para que la gente se atreviera a dar sus primeros pasos tentativos en oposición a su gobierno. La táctica del pacifismo, las movilizaciones callejeras legales y pacíficas satisfacían estos requerimientos. El ala revolucionaria del movimiento tenía una gran confianza que la mayoría del pueblo Americano podría ser ganado para la causa contra la guerra y estos métodos no eran obstáculos en el camino de lograr este objetivo.
La estrategia de independencia política fue tácticamente implementada a través de la creación de comités independientes cuyo único objetivo era la oposición a la guerra; un frente único de coaliciones que usualmente se organizaban para preparar acciones con día, fecha y lugar específicas. Algunas coaliciones duraron más que una acción, otras fueron endebles y realmente eran organizaciones ad hoc, que permanecían juntas sólo para un evento. Después del cual las diferencias políticas entre las organizaciones participantes las llevaba a separarse.
El movimiento estudiantil, habiéndose organizado previamente y siendo el mayor defensor de la autodeterminación de los vietnamitas, jugó, generalmente, el rol de ala izquierda en las amplias coaliciones que se constituían para llevar a cabo las movilizaciones tanto en las ciudades, como a nivel regional o nacional.
Eran el ala izquierda porque eran los más resistentes a las aspiraciones electorales de las organizaciones reformistas en el movimiento pacifista, el Partido Comunista, los Socialdemócratas, y la variedad de liberales.
Cada vez que una campaña electoral se acercaba, los reformistas trataban de arrastrar al movimiento para que apoyara al candidato que representaba “el mal menor”, en lugar de organizar Movilizaciones contra la guerra. Este problema se hizo más difícil de superar a medida que el movimiento fue creciendo. Al comienzo, no había candidatos “antIguerra”. Luego, a medida que el movimiento se masificó, aparecieron numerosos candidatos “ por la paz”; tratando de captarlo.
Y cuando las bajas americanas comenzaron a convertirse en inaceptables para el pueblo americano, incluso presidentes como Lyndon B. Johnson y Richard Nixon, se postularon a presidentes prometiendo frenar la escalada de la guerra.
Las consignas revolucionarias defendidas por el movimiento también reflejaban una orientación estratégica para la clase obrera. “Traigan nuestros soldados a casa ahora”; era la demanda central revolucionaria promovida en el movimiento.
Crease o no, llevó varios años antes de que la mayoría organizada en el movimiento antiguerra llegara a acordar con esta consigna. Después de todo, los reformistas concientes, que jugaban un gran rol en el movimiento organizado, se oponía a esta solución para la guerra. Muchos (como el Partido Comunista, por ejemplo), buscaron un compromiso con el gobierno de Estados Unidos y proponían que el movimiento exigiera una solución negociada para finalizar la guerra.
Los revolucionarios planteaban que Estados Unidos no tenía derecho a negociar nada en Vietnam y que la única demanda
que el gobierno de Estados Unidos podía honrar para respetar el derecho del pueblo vietnamita a decidir sobre su propio destino, era que los Estados Unidos y todas las potencias extranjeras se retiraran. Esta era una idea muy avanzada para la década del sesenta, a diferencia con la actualidad donde el movimiento antiguerra contra la guerra de Estados Unidos contra Irak, Yugoslavia y Afganistán ha comenzado con la exigencia de que los Estados Unidos se retiren.
Este es un legado del movimiento contra la guerra de Vietnam.

¡Fuera Ya!

¡Fuera ya!, fue la consigna más importante porque el mayor obstáculo para el éxito de la lucha por la autodeterminación de los vietnamitas eran los Estados Unidos.
La retirada de las tropas norteamericanas, las bombas, y las bases eran la garantía para el logro de la reunificación de Vietnam y lograr avanzar hacia su revolución social.
El ala consciente, revolucionaria del movimiento antiguerra norteamericano entendía esto. Pero había otra importante razón para levantar la demanda de “¡Que vuelvan los soldados a casa, ahora”. Y era la estrategia de transformar al movimiento en un movimiento de la clase obrera que contara con el poder social de afectar las acciones del gobierno norteamericano.
La consigna para que regresaran las tropas norteamericanas a casa, nuestras tropas a casa, era el camino concreto para llegar a los soldados mismos y sus familias, sus amigos, sus parejas en el país, con el mensaje de que el movimiento antiguerra no era un movimiento para perjudicar a los soldados, sino un movimiento que si triunfaba podría salvar también sus vidas.
El gobierno de los Estados Unidos y los medios capitalistas utilizaron todo su poder para convencer a la opinión pública, a los trabajadores, y a los soldados de que las movilizaciones estudiantiles eran contra los soldados, contra “nuestros muchachos”, que podría perjudicarlos y conducirlos a la muerte. Esto fue una manipulación, una maquinaria de propaganda poderosa que surgió de la reaccionaria y patriótica década del cincuenta (una era que produjo soldados que iban junto con los oficiales para perpetrar brutales crímenes de guerra contra los civiles como en la masacre de My Lai)

La previsión y el optimismo de aquellos que en el movimiento antiguerra luchaban por la consigna de ¡Fuera ya!, que pudo llegar a los soldados mismos, fue bastante asombroso.
El hecho es que el impulso provino de los revolucionarios quienes sabían que históricamente, durante los grandes alzamientos revolucionarios, las masas laboriosas del pueblo, incluso quienes sirven en las Fuerzas Armadas del estado capitalista, pueden pasar del lado de los revolucionarios, pueden cambiar.
Y esto fue exactamente lo que sucedió.

El movimiento antiguerra y los soldados

El Socialist Workers Party fue tan serio en su orientación hacia los soldados que realizaron una campaña consciente para educar al movimiento antiguerra publicando un folleto llamado “Los reclutas y la lucha contra la Guerra” y haciendo giras de propaganda con la autora, Mary Alice Waters.
Este folleto trataba los reales acontecimientos luego de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y 1946, en particular un capítulo oculto en la historia de los Estados Unidos cuando un movimiento “Llévenos a casa” se desarrolló en gran escala entre los soldados norteamericanos en el Teatro de Operaciones del Pacífico, quienes estaban siendo usados para intervenir en la Guerra Civil China del lado de Chiang Kai-Shek, contra los revolucionarios comunistas. Este movimiento fue reprimido pero ciertamente jugó un rol en la desmovilización de las fuerzas norteamericanas más rápidamente de lo que el gobierno norteamericano deseaba, lo cual adelantó el triunfo de la revolución China, la cual los Estados Unidos definitivamente querían detener. El movimiento “Llévenos a casa” fue organizado en el seno de las Fuerzas Armadas con mitines, volantes, y propaganda. Este es un ejemplo de las posibilidades de organizar soldados contra la guerra en Vietnam.



El libro de Fred Halstead, Out Now!, cita un discurso de James Johnson, uno de los tres soldados de Fort Hood, quienes en 1966 fueron los primeros en hablar públicamente contra la guerra y anunciaron que rechazaban la orden para ir a Vietnam. El soldado raso James Johnson decía: “Hay una relación directa entre el movimiento pacifista y el movimiento por los derechos civiles. Los sudvietnamitas están luchando por su representatividad como lo hacemos nosotros... Por lo tanto los negros en Vietnam están justamente ayudando a derrotar lo que sus hermanos Negros están luchando por conseguir en los Estados Unidos. Cuando el soldado negro retorne, él todavía no podrá pasear en Mississippi o caminar en algunas calles de Alabama. Todavía habrá proporcionalmente el doble de negros que blancos en Vietnam... Es hora de que los negros se den cuenta de que sus fuerzas pueden ser usadas mucho mejor, correctamente, aquí en casa. Es donde sus fuerzas deben estar. Nosotros no ganaremos absolutamente nada en Vietnam. Todo esto es lo que me ha conducido a tomar la decisión que he tomado. Y sé que estoy en lo correcto al tomar esta decisión”.

Otro de los tres soldados de Fort Hood, David Samas, hizo un discurso en el cual él incitaba al movimiento por la paz a:”Denle al recluta algo en qué creer y luchará por ello. Hagan saber en Vietnam que ustedes quieren que vuelvan a casa, hagan saber que ustedes están también preocupados por su vida. Cuéntenles que ustedes los quieren vivos, no muertos. ¡Traigan de vuelta a casa a nuestros hombres en Vietnam! Al final nosotros dependemos enteramente del público. Nos hemos puesto en manos del pueblo de los Estados Unidos, y todas nuestras esperanzas están puestas en ellos”.

Estos discursos y los signos de la resistencia de los reclutas a la guerra, eran claras señales de lo que pronto ocurriría, cuando el sentimiento y la opinión antiguerra se tornó cada vez tan fuerte entre los soldados que la maquinaria militar más poderosa del mundo, se convirtió en la menos confiable de las fuerzas peleando en Vietnam.

En 1971, el Coronel Robert D. Hein Jr. escribió un artículo titulado “El colapso de las Fuerzas Armadas” en el diario Armed Forces Journal.

Él iniciaba el artículo así: “La moral, la disciplina y la dignidad de la capacidad de combate de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos están, con pocas excepciones, perdiéndose y empeorando a cada momento en este siglo y posiblemente, en la historia de los Estados Unidos. Por varias indicaciones considerables, nuestro Ejército que permanece en Vietnam está en un estado de colapso inminente, con unidades individuales evitando o rehusando el combate, matando a sus oficiales y suboficiales, completamente drogados, desalentados cuando no al borde del amotinamiento”.

En el mismo artículo, Heinl escribió”Incidentes con esquirlas”;, o sencillamente fragging (esquirlamiento) es el lenguaje popular entre los soldados en Vietnam para designar el asesinato o intento de asesinato de aquellos oficiales y suboficiales estrictos, impopulares, o sencillamente agresivos.
Con extrema renuencia (luego de que un egresado de West Point proveniente del Estado de Montana, fuera”esquirlado” mientras dormía) el Pentágono ha publicado ahora que los esquirlamientos en 1970 (209) han sido más del doble que los del año anterior (96).
Rumores sobre la muerte de oficiales, provocan “aplausos en las películas para las tropas o en los campamentos de algunos batallones”. Heinl documenta la existencia en 1971 de 144 diarios clandestinos publicados o dirigidos a las bases militares de los Estados Unidos (habiéndose incrementado en un 40% desde el año anterior), la existencia de por lo menos 14 organizaciones disidentes de reclutas, incluyendo dos de ellas formadas solamente por oficiales, la existencia de 11 a 26 cafeterías para reclutas opuestos a la guerra, situados fuera de las bases y aún más.

Heinl escribió:”Las condiciones entre las fuerzas norteamericanas en Vietnam han sido superadas en este siglo por los motines de Nivelle que sacudieron al Ejército Francés en 1917, y por el colapso de las fuerzas zaristas en 1916 y 1917”.

En otras palabras, las condiciones de los militares norteamericanos se aproximaron a las de la época de la Revolución Rusa ¡cuando los soldados se pasaron a la Revolución Bolchevique!

El rol del Movimiento por los Derechos Civiles

Estas condiciones de colapso en el ejército, que constituyen el colapso de uno de los pilares del aparato de estado capitalista, tenían sus raíces en la guerra misma: las numerosas bajas, el hecho de que políticamente la guerra no estaba justificada para los soldados norteamericanos, y la alternativa de paz presentada por el movimiento civil contra la guerra.

Pero lo más significativo, y el hecho fundamental, fueron los efectos del Movimiento por los Derechos Civiles, el crecimiento del nacionalismo negro y el rol consciente de los líderes negros en oposición a la guerra de Vietnam como así también la denuncia de la desproporción de muertos y heridos de los soldados no blancos en Vietnam, ocasionado por el número desproporcionado de estos soldados en combate Un punto de inflexión para el crecimiento de la resistencia de los reclutas negros hacia la guerra y para el Movimiento antiguerra en su conjunto fue el un discurso dado por el reverendo Martin Luther King, Jr. en 1967 en la Iglesia Riverside en la ciudad de New York.
Este fue un discurso enteramente revolucionario que defendió el derecho del pueblo vietnamita a rebelarse contra sus dictadores títeres y los Estados Unidos. King elaboró los argumentos claves contra la guerra desde la óptica del pueblo negro:
“Estados Unidos nunca ha empleado los fondos o energías necesarias en rehabilitar a sus pobres tanto como lo está haciendo en Vietnam, donde continúa arrojando hombres, capacidades y dinero como un embudo demoníaco y destructivo. Por lo tanto, estoy obligado, cada vez más, a ver la guerra como enemiga de los pobres y a enfrentarla como se debe”, King señaló la ironía de enviar “...jóvenes hombres negros quienes han sido oprimidos por nuestra sociedad, a 8.000 millas de distancia para (supuestamente) garantizar las libertades que ellos no han encontrado en el suroeste de Georgia y en el Harlem Este”

Él señaló la ironía de que un país estaba enviando soldados negros y blancos a matar y a morir juntos pero es incapaz de sentarlos juntos en las mismas escuelas.
“Los vemos a ellos en una solidaridad brutal quemando las chozas de una aldea pobre, pero nos damos cuenta de que nunca podrían vivir en la misma cuadra en Detroit”

King dijo: “Yo sé que nunca podré otra vez levantar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guettos, si antes no he dicho, claramente, que el mayor proveedor de violencia en el mundo de hoy, es mi propio gobierno”.

En 1970, el Cdr. George L. Jackson, escribiendo en la Naval War College Review, reconocía los efectos del discurso del Dr. King de 1967 “... tuvo una profunda significación para el escenario nacional”.
Él escribió: “El aumento de la desilusión pública con la guerra en Vietnam, de la cual la declaración del Dr. King fue una parte esencial, hizo las cosas más difíciles para los militares... al reducir su capacidad para generar presión política y militar... Así como el movimiento por los Derechos Civiles ha servido como un freno para la capacidad de las Fuerzas Armadas norteamericanas en Vietnam... así también ha restringido y limitado el uso de las fuerzas militares”;
Y continúa: El efecto más claro que el movimiento por los Derechos Civiles ha tenido sobre el empleo de las fuerzas militares, ha sido la necesidad de usar a las tropas para sofocar disturbios civiles. La Guardia Nacional ha sido tradicionalmente utilizada para estos fines.

Durante el año fiscal de 1968, 104.665 hombres de la Guardia Nacional fueron llamados para sofocar disturbios civiles, muchos de los cuales se precipitaron por el asesinato del Dr. Martin Luther King. Las unidades de la Guardia Nacional fueron alertadas de que tendrían que sofocar posiblemente, disturbios civiles 77 veces en 29 estados y en el Distrito de Columbia.
Cerca de un cuarto de estas unidades en alerta fueron usadas para sofocar disturbios en Detroit, Washington y Chicago. Solamente los disturbios en Detroit requirieron 10.399 hombres de la Guardia Nacional en actividad y 5.547 del personal del ejército en actividad para restaurar el orden.
En febrero de 1969 la Guardia también fue llamada al campus de la Universidad de Wisconsin para sofocar los desórdenes que surgieron a partir de la exigencia de que se estableciera un programa de estudios negros, que se aumentara el número de estudiantes y miembros negros de la facultad. Esta fue la primera vez que los hombres de la Guardia Nacional fueron utilizados para restaurar el orden en los campus.
En el mismo artículo Jackson afirma que las más importantes restricciones impuestas por el Movimiento por los Derechos Civiles sobre los militares “...fueron provocadas por la coalición de las organizaciones por los Derechos Civiles y las organizaciones antiguerra.
Esta coalición fue la punta de lanza para el cambio de la opinión pública, haciendo que ésta retire el apoyo a conflicto en Vietnam” Los papeles del Pentágono confirman que el Gobierno de los Estados Unidos coincidía con este análisis.

Una de las recomendaciones del Secretario de Defensa del Presidente Nixon, reconocía que “ al tratar con la opinión pública y el Congreso, la Administración tendría que demostrar que la administración tendría los medios “ para la lucha en los guetos” con el fin de justificar la continuidad de la intervención en Vietnam”.

Mientras los factores objetivos, como las bajas y la experiencia de ser parte de una fuerza de invasión contra una revolución popular jugaron un rol gigantesco en moldear las actitudes de los soldados y la población laboriosa en general hacia la guerra de Vietnam, la acción del movimiento antiguerra ayudó a los factores objetivos a convertirse en parte de la respuesta consciente a la guerra.

Debates en el Movimiento antiguerra de Vietnam

Uno de los mayores debates en el movimiento antiguerra, un debate que se mantuvo casi dos veces al año por diez años, era si llamar o no a otra movilización de masas callejera.
El ala izquierda del movimiento estaba cohesionado por llamar a una escalada de movilizaciones en las calles.
Era la forma de hacer posible llegar a más y más trabajadores a medida que los eventos objetivos cambiaban sus mentes y también, la de los soldados.
En 1969, casi 1.000 marines participaron en la marcha contra la guerra en Oceanside, California.
Un acto contra el racismo en Heidelberg, Alemania en 1970 arrastró casi 1.000 reclutas.
Mil marineros de una tripulación de 4.500 en portaviones de ataques navales USS Coral Sea, programada para navegar hacia Vietnam para un ataque con bombas en el otoño de 1971, firmaron un petitorio que circulaba secretamente a bordo del barco afirmando que “ Nosotros no creemos en la guerra de Vietnam”;, y que el barco “ no debería ir a Vietnam”.
Trescientos hombres de este barco lideraron una demostración antiguerra en San Francisco el 6 de Noviembre.
Durante los debates sobre si llamar o no a otras movilizaciones masivas, estaban quienes sostenían que el gobierno ignoraba al movimiento antiguerra, entonces no encontraban sentido a las movilizaciones.
La publicación de los papeles del Pentágono demostraron, una vez más y para siempre, que el gobierno solamente simulaba ignorar al movimiento.
El movimiento, y su firme crecimiento, su crecimiento en las comunidades negras y chicanas, su impacto en las Fuerzas Armadas, todo ello fue observado y cuidadosamente medido por el Gobierno.
Cuando el gobierno decidió renunciar a sus esfuerzos por lograr el triunfo en la guerra, ellos calculaban que el sistema tenía más que perder en relación con la población norteamericana que si persistía en la escalada y el intento de derrotar militarmente a los vietnamitas.

Durante la guerra de Vietnam la clase obrera estaba en un punto muy bajo en su conciencia de clase, aunque probablemente la mayoría de los participantes en el movimiento antiguerra, al menos en su apogeo desde 1968 en adelante, eran trabajadores.
La mayoría, sin embargo, no estaban ahí con el apoyo de sus sindicatos u otras organizaciones de la clase obrera.
Los sindicatos, en sí mismos, nunca se unieron a las acciones antiguerra en forma destacada, con algunas excepciones como los trabajadores de los hospitales, maestros y otros sindicatos progresistas.

Esta es la principal razón por la cual el Movimiento antiguerra no logró avanzar más allá del punto único de acabar con la guerra, sin avanzar hasta el punto de acabar con la maquinaria de guerra para siempre.
Para ello era necesario más que un Movimiento.
Para esto hará falta una Revolución...


26 de marzo de 1966 - Marcha Anti-Guerra de Vietnam por la 5ta Avenida, NY[/u]
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"...si tan sólo hubiese llovido ese día! - Gral. Marcel Bigeard
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